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Actualidad

16/10/2013

“La evolución de la pubertad adelantada se debe parar, en algunos casos, para reducir el riesgo futuro de desarrollar síndrome metabólico, diabetes y riesgo cardiovascular”

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ENTREVISTA: La Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica acaba de premiar la trayectoria profesional de la Dra. Lourdes Ibáñez por su innovadora labor investigadora. Esta es la primera vez que un endocrino español logra este reconocimiento de talla internacional y la cuarta que se premia a una mujer. La coordinadora del grupo Enfermedades en la edad adulta de origen fetal o en los primeros años de vida de la Fundació Sant Joan de Déu explica en esta entrevista los proyectos en los que está trabajando y los avances que ha conseguido a lo largo de 7 años liderando el grupo.

Entre un 5 y un 7% de los bebés nacen con bajo peso, por debajo de 2.500gms,  aunque el 90% de ellos recupera el peso y talla normal a lo largo del primer año de vida. Pero si el crecimiento se produce con mucha velocidad, sobretodo a consecuencia de una sobrealimentación, puede acarrear serios problemas de desarrollo, como la pubertad adelantada, que a su vez puede asociarse a varias patologías como el síndrome del ovario poliquístico, la diabetes de tipo 2 o conferir mayor riesgo de problemas cardiovasculares. El activo grupo de la Dra. Ibáñez analiza, entre otros estudios, la relación que hay entre el retraso del crecimiento prenatal y las alteraciones endocrino-metabólicas que puede sufrir la persona cuando se está desarrollando o cuando ya es adulta.

¿Cuándo hablamos de una pubertad adelantada y, por lo tanto, se recomienda a los padres acudir al especialista?

Se considera pubertad adelantada cuando la niña empieza a desarrollar el botón mamario, el primer signo de la pubertad, entre los 8 y 9 años. En algunas niñas, la pubertad adelantada tiene una evolución lenta, y no es necesario intervenir, pero en otras, puede ser rápidamente evolutiva. En estos casos, no es infrecuente que el desarrollo puberal vaya precedido de pubarquía prematura, es decir, aparición de vello público antes de los 8 años. Si la pubertad evoluciona rápidamente, la regla puede presentarse entre los 10 y los 11 años. Este adelanto de la pubertad, aunque no es patológico, limita el tiempo de crecimiento y eso significa que las niñas tendrán menor talla, no crecerán más de unos seis centímetros después de la regla.

Sus investigaciones han comprobado que este adelanto puberal de rápida evolución es más frecuente en bebés que han nacido con bajo peso y lo han recuperado de forma muy rápida.

Efectivamente, puede venir determinado por el peso de nacimiento, pero también por la rápida recuperación del peso normal  y por lo que pese la niña en el momento actual. Si existe sobrepeso seguramente la pubertad irá más rápida y se deberá intervenir para evitar problemas más adelante, como los ovarios poliquísticos, que causan infertilidad, o el síndrome metabólico, con alto índice de tejido adiposo en el abdomen, hipertensión, o índices elevados de colesterol o triglicéridos, que a su vez puede derivar en enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo dos.

Precisamente uno de los logros de su grupo ha sido la prescripción de la Metformina para frenar la pubertad adelantada.

Es un producto inocuo, sin efectos secundarios, económico y eficaz. Este sensibilizante de la acción de la insulina no se receta en todos los casos, porque algunas niñas con pubertad adelantada llegan a la consulta con una talla alta, sin marcadores de riesgo metabólico y no requieren medicación, solo un buen control médico. Mientras que en la pubertad adelantada cada caso debe ser tratado individualmente, en la pubertad precoz, que se inicia antes de los 8 años, el tratamiento frenador está mucho más definido.

¿Qué pasa cuando las niñas que llegan a su consulta han tenido ya su primera menstruación?

Aquí ya no podemos hacer nada para frenar su desarrollo. Por eso es conveniente que, frente a los primeros signos de pubertad adelantada con antecedentes de bajo peso en nacer y recuperación acelerada, se acuda al pediatra.


ibañextu¿Qué pueden hacer las madres, durante su embarazo, para evitar el bajo peso de sus bebés?

Hay muchos casos en los que no se comprueba ninguna relación entre el comportamiento de la madre con el bajo peso del bebé por su edad gestacional (BPEG). Pero sí que hay condicionantes que lo pueden propiciar, como es el fumar, beber alcohol, el estrés, no nutrirse bien y alargar la edad de la maternidad. Estos comportamientos también explican algunos porqués del aumento de niños prematuros y de bajo peso que hay hoy en día.

¿Y para evitar el crecimiento acelerado?

No sobrealimentar al bebé, no tener prisa. También recomiendo la lactancia materna.

¿Qué pasa con los niños?

Están menos estudiados, porque es más difícil de detectar el primer signo de pubertad, que es el aumento del volumen testicular.

En estos momentos, ¿en qué estudios está centrando sus esfuerzos?

Estamos estudiando cuales son los factores genéticos que condicionan el BPEG. Para ello comparamos muestras de placentas de recién nacidos con  BPEG con las de niños normales para poder identificar nuevos genes candidatos implicados en el crecimiento fetal. El fin es detectar precozmente pacientes con BPEG con riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.

Más información sobre los ensayos clínicos del grupo en esta web, apartado Endocrinología: http://www.fsjd.org/es/ensayos-cl%C3%ADnicos-en-curso-del-hospital-materno-infantil-sant-joan-de-d%C3%A9u_40621