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Actualidad

15/11/2018

El subgrupo molecular del meduloblastoma del paciente: elemento clave para el tratamiento personalizado

entrevista Soledad Cinzia

Las Dras. Cinzia Lavarino y Soledad Gómez, ambas investigadoras del Institut de Recerca Sant Joan de Déu y del Laboratorio de Tumores del Desarrollo del Hospital Sant Joan de Déu, han diseñado una nueva metodología para clasificar los meduloblastomas pediátricos de forma más rápida, precisa y sencilla y, que, además estará al alcance de muchos centros hospitalarios.

El meduloblastoma es el tumor cerebral maligno más común en la edad pediátrica, y representa actualmente el 20% de los tumores en niños.

¿Cómo ha avanzado en los últimos años la investigación en meduloblastoma?

Años atrás se tenía menos conocimiento sobre las características genéticas de los meduloblastomas del que se tiene actualmente, por ello su tratamiento era igual en todos los casos.  En la última década, esto ha cambiado y, muchos grupos internacionales hemos unido nuestros esfuerzos para realizar estudios más globales y completos. Esta casuística junto con la evolución de la tecnología, la capacidad de análisis y el desarrollo de los estudios genómicos ha permitido que los investigadores descubriésemos que los meduloblastomas son mucho más complejos y heterogéneos de lo que pensábamos en un inicio. En estos momentos sabemos que existen 4 subgrupos principales.

¿Cuáles son estos 4 subgrupos principales de meduloblastoma?

La clasificación en 4 subgrupos ha sido definida y descrita por dos grandes grupos internacionales de investigación, uno en Toronto (Canadá) y el otro en Heidelberg (Alemania); y permite clasificar los tumores según su perfil de expresión génica y metilación en WNT, SHH, Grupo 3 y Grupo 4. Cada uno de estos presenta una evolución clínica distinta, de aquí la importancia para el oncólogo y el paciente de poder conocer cuál es su subgrupo.

¿Cuál es la metodología usada para poder clasificar los meduloblastomas?

Hasta ahora la única manera de poder clasificar estos tumores era enviar muestras a los laboratorios de Toronto o Heidelberg, ya que eran los únicos que disponían de la plataforma genómica que permitía hacerlo. Estos estudios eran muy caros y los resultados tardaban varias semanas en llegar a manos del médico.

¿Por este motivo decidisteis diseñar una nueva metodología?

Sí, nuestro grupo se planteó la necesidad de simplificar esta metodología y encontrar una forma más ágil para poder aplicar la clasificación en nuestro hospital. De este modo fue como empezamos nuestro proyecto. La Dra. Soledad Gomez, como parte de su tesis doctoral, se dedicó durante dos años a analizar los datos genómicos de más de 1.500 muestras con el objetivo de encontrar el número mínimo de marcadores que nos permitieran clasificar de forma correcta, precisa y, sobre todo, rápida.

¿Cuál es el proceso que sigue una muestra con esta nueva metodología?

Cuando el patólogo confirma el diagnóstico del meduloblastoma, nuestro equipo recoge una muestra del tumor. Esta muestra la analizamos en el laboratorio usando un primer panel de 6 marcadores epigenéticos que nos permiten clasificar en tres grupos: WNT, SHH y un tercer grupo non-WNT/non-SHH, con una precisión muy alta (alrededor de 99%). Si la muestra está en el tercer grupo, usamos el segundo panel que nos permitirá distinguir entre el Grupo 3 y 4. Al finalizar el proceso devolvemos los resultados al oncólogo con un margen de dos semanas.

Todo este proceso está al alcance de la mayoría de centros que tratan niños con tumores cerebrales, ya que las tecnologías y metodologías que se utilizan se encuentran en sus propios laboratorios, de esta forma resultará accesible a centros de todo el mundo

¿Para la práctica clínica por qué es importante esta clasificación?

Poder conocer qué tipo de meduloblastoma  presenta el paciente permitirá al oncólogo poder ajustar y cambiar las estrategias de tratamiento. Para nosotros es muy importante poder usar tratamientos específicos dirigidos y adaptados a cada tumor, por ello debemos dedicar mucho esfuerzo en estudiar las alteraciones genéticas de cada tumor y poder ir desglosando estos 4 subgrupos principales. Antes todos los pacientes se trataban de la misma forma, aunque se veía que no todos respondían por igual. Esto limitaba mucho el desarrollo futuro de estos niños, ya que los efectos secundarios del tratamiento pueden provocar secuelas severas permanentes.

Por otro lado, esta clasificación también es importante para el desarrollo de nuevos ensayos clínicos ya que en ellos se testan nuevos fármacos dirigidos a las alteraciones genéticas propias de cada grupo y por este motivo primero debemos poder clasificar a los pacientes.

El futuro de la oncología será poder tener un perfil de las alteraciones genéticas de cada tumor y así poder conocer con antelación cuál será su evolución clínica, con el objetivo de realizar un tratamiento más preciso y ajustado. Debemos conseguir anticipar la evolución clínica del tumor.