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Actualidad

28/03/2019

Memorias de los Orígenes

Conocía la Dra. Carmen de Torres de nuestras etapas de residentes de pediatría en el Hospital Vall d'Hebron. Ya en esos años de la década de los 90 la Dra. de Torres destacaba por su carácter vehemente, pulcritud de trato y formación clásica.

A finales de la residencia ella había entendido que su futuro era la investigación, no el contacto con los pacientes y las familias directamente.

Yo, entonces, me fui a Nueva York, al Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSKCC), para mi formación en oncología pediátrica, especialidad que entonces y ahora sigue sin ser reconocida en el estado español. Por aquel tiempo Carmen había tenidos ya a la primera de sus hijas, Clara, con su marido Toni Salvà residente también de pediatría de nuestra promoción.

Carmen se quedó finalizando su tesis en el hospital Vall d'Hebron. Fue unos años más tarde, ya con dos hijas – Paula y Clara – y la tesis completada cuando Carmen buscó también nuevos horizontes para continuar su formación como investigadora después de la especialización en pediatría.

Por azar llegó también a Nueva York, a la Rockefeller University, justo al otro lado de la calle del MSKCC. Era el año 1998. La familia de Carmen llego al competo, a una ciudad muy dura para los recién llegados y donde los de fuera nos ayudamos para sobrevivir a las dificultades propias de los forasteros. Las hijas de Carmen y Toni acabaron jugando en casa los fines de semana y las visitas a los parques de la ciudad se convirtieron en entretenimiento para ambas familias.

Desde entonces Carmen continuó con su aprendizaje de investigadora rigurosa adoptando estilos de trabajo más propios de los mundos anglosajones que nosotros desconocíamos de nuestra formación previa.

En aquellos años, con la juventud y la fuerza para labrarse un futuro, superamos muchas de las dificultades que nos parecieron retos tan solo. No teníamos ninguna medida de riesgo, ni ningún seguro por lo que estábamos invirtiendo. Eran las semillas sembradas de un futuro que sería muy lejos de Nueva York.

En el año 2002 volví a Barcelona, solicitado por la dirección de Sant Joan de Déu para relanzar la oncología pediátrica en nuestro país. Nunca pensamos lo pesada que sería la tarea, mucho peor que adaptarse a Nueva York. Había conseguido ganar la beca de la sociedad americana de oncología (ASCO) para poder iniciar mi propio grupo (Career Development Award) y en aquel tiempo la organización americana fue generosa y aceptó que trasladará mi proyecto a Barcelona. Quién lo diría ahora...

Con aquellos fondos propuse a Carmen que viniera con nosotros y, así, lo hicimos, trasladando los dos a nuestras familias, cada una con dos hijos entonces, de vuelta a casa.

Aquí nadie nos esperaba, nos cedieron unos espacios en un edificio entonces recién inaugurado, sin nada ni nadie. Era el embrión del cual acabarían siendo los nuevos laboratorios de investigación. Allí empezó todo.

Carmen llegó a Sant Joan de Déu en agosto de 2002 y desde entonces aplicó su pauta para inaugurar en mayo de 2003 el primer laboratorio de diagnóstico molecular de los tumores del desarrollo del Estado. Ese era el fruto del cual ambos habíamos aprendido hasta entonces. Queríamos los mismo para nuestros pacientes que tenían los pacientes en Estados Unidos, la misma capacidad precisa de diagnosticar, la mejor capacidad de pronosticar y de ajustar los nuevos tratamientos que entonces empezaban a emerger.

Aquella inversión que habíamos hecho en paralelo empezaba a plasmarse en un proyecto real. Carmen gestionó el laboratorio desde el primer día con destreza, eficiencia y rigurosidad, con el tiempo ha resultado ser muy exitoso.

Desde entonces Carmen estableció los pilares sobre los cuales se fomenta el grupo actual: capacidad de trabajo inapelable, dedicación exclusiva, deseo de crear a partir del conocimiento y vocación de ayuda a nuestros pacientes y familias.

Todo esto desencadenó una oleada de reconocimiento profesional hacía su tarea y también un soporte por parte de las familias de los pacientes que nos ha permitido llegar donde estamos ahora.

15 años después y ya enferma, Carmen pudo ver hacerse realidad el sueño que habíamos tejido juntos, que nuestro proyecto tendría una casa de futuro, el Pediatric Cancer Center Barcelona (PCCB). Bien orientado hacía el mundo que nosotros salimos a buscar y que ahora vendría a nuestra casa para recibir lo que aquí ahora somos capaces de crear, nuevos tratamientos, nuevas posibilidades para nuestros pacientes.

Carmen lo gestó y lo hizo crecer. Su espíritu lo velará.

Dr. Jaume Mora - Nueva York, 4 de marzo de 2019

homenatge carmen